lunes, marzo 23, 2015

CARTA A MI VIDITA...
 
Ya hace una semana que me enteré "...sin querer queriendo"...como dice el Chavo del Ocho, que la mujer que amo se ha comprometido en matrimonio con su nueva pareja.
Me dolió mucho el enterarme de ese suceso...me temblaron las piernas...se me cayó el mundo...un montón de cosas me pasaron por mi mente....sin embargo....esto era de suponerse.
Es por ello que ahora comparto esta carta que sinceramente cae como anillo al dedo en estos momentos....espero les guste:
 
Ha pasado mucho tiempo, estoy seguro de que eres consciente de ello. Me gustaría decir que estoy contento de que estés bien, pero ambos sabemos que no tengo ni la menor idea de cómo estás.
La única cosa que definitivamente puedo decir es que cuando nos separamos no dejamos un rastro de migajas, sino que cortamos el cable de una vez y ya no podemos recordar cómo volver a encontrarnos. Es increíble que alguna vez fuéramos inseparables.
Me conocías por dentro y fuera. Y yo a ti. Estuvimos ahí el uno para el otro en los mejores momentos. Y también en los más difíciles. Definitivamente nos hicimos pasar por infiernos en algunos momentos, pero cuando uno necesitaba apoyo, el otro lo ofrecía.
A veces me pregunto porque no pudimos seguir hablando. ¿Sería tan terrible juntarnos a tomar café de vez en cuando? ¿O llamarnos para saber cómo está el otro?
Usar el teléfono para hacer llamadas se ha vuelto algo arcaico, pero ¿no podríamos enviarnos un mensaje para desearnos el uno al otro un feliz cumpleaños? ¿O un feliz año nuevo? Es decir, hemos pasado por tantas cosas juntos… Eres parte de mi vida y no hay nada que pueda hacer para cambiar eso.
No te puedo olvidar porque olvidarte sería como olvidarme a mí mismo: imposible. Pero quizás tenías razón. Quizás es mejor que estemos lo más lejos posible el uno del otro.
Sabemos que no somos la pareja correcta. Sabemos que nunca funcionaría, y sabemos que la amistad que tenemos -o mejor dicho, que teníamos- creó un lazo que nos haría volver a hacer ser pareja con demasiada facilidad.
Haría que fuera muy probable el cometer los mismos errores y, ciertamente, repetir el mismo dolor. Al final, en eso se resume todo: No es mi corazón el que me preocupa, sino el tuyo. Romper mi propio corazón sería mi responsabilidad, pero no puedo volver a ser responsable de romper el tuyo.
Así que todo lo que me queda es desearte lo mejor. Desearte un futuro brillante y lleno de amor. Desear que encuentres al amor de tus sueños.
Deseo que encuentres un amigo tan bueno como yo, pero que sea mucho mejor compañero. Uno que no te arrastre por el lodo. Uno con quien no tengas que sentir la necesidad de cargar con la culpa.
Te deseo todo lo mejor y, a pesar de que nunca leas esto, a pesar de que nunca más hablemos, y a pesar de que ya estás fuera de mi vida para siempre, te deseo nada menos que felicidad.
 
 
Nunca más tuyo,
 
 
Tu perdido mejor amigo

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